Crónicas de El Explorador

Encuentro noviembre 2004.

Encuentro febrero 2005.

Encuentro junio 2005.

Llegando al Palacio Inviolable. Verano 2005.

Torre de los Navegantes. Diciembre 2005.


Encuentro noviembre 2004

La Ventuca, 26 de noviembre de 2004

Es una casa grande, indiana la llaman aquí. Ventanales por todas partes.
En la cocina conversamos. El capitán nos adelanta la intención que tiene para este encuentro. Quiere saber la nueva dirección a tomar entre todos. Cada uno de nosotros compartirá cómo es su viaje en estos momentos, qué trae al grupo. Y veremos cómo hacer para mover el barco entre todos.

Estas situaciones son siempre excusas para sacar lo que en otros momentos no nos atrevemos, para revisar, para utilizar al grupo como espejo y dinamizador. Para jugar. Me pregunto por qué hemos de crear espacios "especiales" para vivir lo que es vivible cada segundo de nuestras vidas. Supongo-imagino que se trata de aprender, de recordar en estos momentos lo que puede ser, a partir de ahora, nuestro paso por la Vida.

A mí concretamente me gusta la dinamización que se establece al juntarnos varios para investigar... ; a dónde lleguemos, hasta dónde seamos capaces, depende del darse cuenta de cada uno de nosotros, y, por supuesto, de lo que cada cual ponga en ello.

I

27 de noviembre, sábado.

Comenzamos con una infinidad de ejercicios que nos preparan el cuerpo y la mente para lo que viene. Ejercicios siempre combinados con respiración, que a la vez de alimentarnos, nos relaja y equilibra. Es bueno recordar que cualquier ocasión es válida para afinar los vehículos, mejorar su estado, su puesta a punto...

Continuamos con meditaciones, con las que vamos hacia la quietud, el silencio, tanto a nivel emocional como mental.

II

Una vez ubicados AQUÍ, nos dirigimos a conocer el lugar donde se encuentra cada uno de nosotros en su Viaje. También queremos saber qué esperamos de este barco, y qué le ofrecemos.

- Falta el compromiso consigo misma. Se deja llevar por las circunstancias. Está estancada ahí desde hace tiempo. Retomó el sufrimiento. Este barco es uno de los asuntos que se quiere tomar en serio. Desea un compromiso real, consigo misma y con los demás del barco. Quiere otro cargo. Quiere llegar a la libertad: la no dependencia de las ideas, de las cosas; llegar a vivir lo que hay, sin dependencia, descargándose de lo que le pesa. No termina de desengancharse de la ciudad laberinto, no termina de saltar.

Una reflexión, a partir de lo que escuchamos: hay tres pasos: 1º quisiera hacer algo y no sé cómo; 2º sé cómo hacer algo, pero no lo hago; 3º sé cómo hacer algo, y lo hago...

- "Se va". Oye voces. Conversa con personas imaginarias. Tiene viajes enormes, por dentro de sí. Quiere dejar de pensar y empezar a sentir.

- Ya salió de la ciudad laberinto, pero ha vuelto. Quiere volver a salir, pero no sabe cómo. Se olvida fácilmente de lo vivido. Está atenta a sus miedos, observándolos. Ella creía que no tenía. Tiene miedo a volver a fracasar, por eso no se mueve. Ha fracasado muchas veces, y ahora está fracasando en muchos aspectos de su vida. Se olvida del "darse cuenta" que ya tuvo. Ya lo ha decidido, quiere encontrarse de nuevo fuera de la ciudad laberinto, pero no sabe cómo hacerlo.

No hay un cómo. Es a cada momento. En cada experiencia. Se trata de estimular el recuerdo, en vez de permitir el olvido.

Hablamos sobre las relaciones, y la confianza entre las personas. La confianza puede ser total cuando la persona que escucha es capaz de abarcar todo lo que le llega de la persona que emite. ¿Nos damos cuenta de lo que esto significa? Significa que la que escucha, de verdad sabe en su interior que cada uno tiene su camino, por lo que no puede juzgar nada de lo que le llega; significa que la que escucha está suficientemente ubicada en su Centro, en el lugar desde el cual nace segundo a segundo, es decir, tiene suficiente seguridad en sí misma y en la Vida; significa que, como puede comprenderse y abarcarse a sí misma, de la misma manera puede hacerlo ante el otro; significa que hay un nivel de madurez y de consciencia o darse cuenta bueno, de tal manera que puede, cuando le piden la opinión, darla, ofreciendo el máximo de su capacidad de comprensión y reflexión.
¿Y a dónde me lleva todo esto? A ver en las relaciones una constante y eficacísima herramienta de observación personal, pues según desde dónde te muevas en ellas, obtienes unos resultados u otros.

- Son muy comunes las jugadas del boicotearse a sí misma. Se censura. Le resulta fácil censurar al otro, decirle lo que no le gusta de él. Y difícil reconocer lo que le gusta. Se siente extraña. Se pregunta qué hace aquí, qué significa esto de estar en el barco. Está revisándose internamente. Es aún más sutil, el victimismo. Todavía lo usa para hacer sentirse culpable a otros. Hay como una carencia constante, como si siempre le faltara algo para llegar a ser feliz. Pero se da cuenta de que esa idea de felicidad no es real.

Se trata de encontrar dónde hay que abrir para que salga el bienestar de ti. Lo de fuera sería la imagen que te activa el que salga ese bienestar de tu interior.

- Se encuentra bien consigo misma. Está en proceso, pero está contenta consigo. Vive la vida como una peli: vive lo que quiere y pasa de lo que no quiere. No se compromete con nada. Se pone muchas flores. Ella todo lo hace de puta madre. Ve las cosas fáciles. Le encanta estar en el barco, por lo que se le mueve, y por nosotros, que le aportamos mucho, somos muy interesantes. Ahora está en el lado opuesto de hace 3 años, es completamente diferente, y muy feliz.

- Se pasa el día juzgándose y juzgándose. Le tiene tan absorbida que no es capaz de relajarse, pasear, o meditar. Tiene un flujo de pensamientos que no para ni cuando duerme. Se ha quitado cosas de encima, pero siente que está en el mismo sitio, que no se deja llevar, no se deja ser, como con una armadura. Cuando está aquí se deja ser un poco más. Se fuma un porro o se bebe dos whiskies y entonces se permite ser un poco más, necesita esa ayuda externa para soltarse. Ha llegado al punto de hartura total. Es una rueda de la que no sabe cómo salir. Tiene un miedo inmenso a ser como es, y a lo que la gente pensaría de ella si se comportara como ella misma.

- Descubrió a su Ángel interno. Va encontrándole un profundo sentido a su vida, de manera global, también profesionalmente. Está conociéndose a sí mismo. Ve el trabajo como una herramienta de aprendizaje. Es médico nutricionista. Es inseguro. Su parte afectiva está verde. Tiene claridad en su visión, misión, propósito. Ve el barco como un grupo de desarrollo personal. Tiene fuertes intuiciones. Se dirige a ser un explorador de la conciencia. Y se ve llevando grupos de desarrollo personal. Su misión es expandir la conciencia. Pone sus dones y habilidades a disposición del Espíritu.

- Le gusta navegar. Este barco es como el guante a su medida. ¿Cuál es su momento?: lleno, lleno, lleno; grande, grande, grande; magnífico. Siempre navegó sola. Ahora quiere hacerlo con nosotros, navegar acompañada. Vive la enormidad hacia fuera y hacia dentro.

- Está en pleno proceso de transformación. Se encuentra leyendo "El Poder del Ahora", y anda ubicándose en el Presente. Se observa internamente, las sensaciones corporales. Cuando tiene una reacción de contracción en el vientre, por ejemplo, la observa, y entonces se disuelve. Le resulta más difícil seguir el proceso cuando son pensamientos, cuando está en la cabeza. Todo va cambiando, con fuerza y rapidez. Comenzó este verano, en el Molino, con el "reseteo".

- También a él le gusta navegar. Tiene su vida muy dividida: anda intentando unificarla. Se siente músico, escritor, estudia naturopatía y está en el barco. Va uniendo en una sola cosa todos estos aspectos que antes creía estaban separados. Se escaqueaba. Ahora ya no quiere hacerlo. Acaba de enterarse, después de 4 años con Silem: crea la realidad que quieras, ya que es mentira. No le falta nada. Se siente muy agradecido. Ha ubicado un boicoteador interno superinconsciente. Le gustaría que ya nos pusiéramos a navegar. Para ello nos hemos tenido que quitar lastres. Investiguemos. El que más le pesa es el que quiere que los demás tengan buena opinión de él.

La Paradoja define La REALIDAD.

- Antes sufría más. Está en un abandono consciente. Tiene deseos de morir. Entró en el barco con fuerza. Entonces se le cayó la coraza y se asustó. No quiere abandonar la coraza. No se siente en el barco. Ha venido a ver si pudiera embarcarse, pero no tiene ganas, no lo siente.

La que te tiene secuestrada ¡cómo se lo ha montado!. Se sirvió de su compañero eterno, el miedo (todo carcelero tiene ese compañero).

- Venía con ganas de hacer grupo, de encontrar un grupo. Hay como una paradoja o contradicción en lo que siente: quiere venir, porque le aporta un montón para la vida cotidiana, pero cuando está aquí no se encuentra bien; nos siente como compañeros, pero también como una amenaza. Quiere romper la armadura, el personaje. Trae una petición; hacer un ritual para subrayar el intento de su viaje de investigación interna, de liberación de su carcelero.

III

La intensidad ha sido, como suele suceder, la protagonista. Muchas horas ocupándonos del viaje de cada cual, escuchando, reflexionando, conversando. El darse cuenta se va activando, según nuestra atención se ocupa de mirar adentro, tanto del que está exponiéndose, como de los que indagamos con él. Realmente, el mirar hacia nuestro interior, sirve para el vuelo de cada cual... aunque nos enfoquemos en el adentro de alguien concreto, todos los paisajes internos están siendo escudriñados.

IV

28 de noviembre, domingo.

Comenzamos, para abrir boca, con una meditación.

Mira: el escenario desencadena una serie de experiencias, de reacciones. Una vez desencadenadas ya son nuestras, no del "escenario".
Una cosa somos nosotros y otra los estados que se posan en nosotros. Éstos son parte del "escenario".

V

Ahora vamos a ver hacia qué territorio ir.
El capitán nos sugiere: ¿hacia el Palacio Inviolable, (o Fuente, o Centro)?

Para poder llegar a él, hemos al menos de reconocer el territorio: ¿cómo podemos acercarnos al Centro? Alguna pista: tiene que ver con el Observatorio Personal (esta herramienta es un buen atajo para colocarte en el Centro de ti); otra pista: soltar, soltar lastres (éste es otro estupendo atajo).

Observemos. Observémonos. ¿Qué es lo que hay que soltar? ¿Dónde está el peso? ¿Qué es una traba, una molestia? Podemos verlo por lo que sentimos cuando enfocamos nuestra atención ahí. También al mirar los resultados de ello, podemos deducir qué es lo que sobra, qué es lo que produce lo que no queremos...
¿Qué es lo que hay que encontrar? El mismo sistema de observación sirve para ver qué es lo que falta, a dónde queremos llegar, de verdad... ver nuestro deseo más íntimo, más real, dejando caer aquellos que por superficiales no son realmente necesarios...

Recordemos que el viaje es nuestro. Sí, agradeces la compañía durante el trayecto, pero el viaje es tuyo.
Vayamos, paso a paso, poco a poco, despertando esas fuentes que hay en nosotros, para terminar llegando a LA FUENTE.
Acceder al CENTRO significa encontrar LO QUE ES. Este SER es independiente de todo, ES siempre, en cualquier situación, en cualquier lugar, con cualquier circunstancia... Sin embargo, aún sin ser condición para despertar, el afinar el instrumento (nuestra persona de manera global) nos ayuda en este caminar.

VI

Y, en el barco ¿qué es lo que nos gustaría encontrar?

Nos dividimos en grupos. Cada uno va a diseñar un mapa del recorrido a seguir para llegar al Palacio Inviolable. Y va a darle un formato al barco: ¿cómo es?


- Mapa: salimos del Castillo del Acuerdo. Para comenzar el movimiento del barco sentimos indispensable el dar (vemos que dando es cuando más recibimos; según ponemos, así obtenemos...) Para continuar ese ir, vamos soltando lastres (inercias, personajillos...). Elemento fundamental en el viaje es el darse cuenta, con el que vamos iluminando cualquier zona oscura a la que lleguemos; y ese darse cuenta lo activamos con la voluntad, con el esfuerzo, con la atención (herramientas que necesitamos para contrarrestar la inercia de no mirar...) Vemos importante fiarnos de la intuición, esa voz o sensación interna que te dice por dónde, o cómo... Y terminaremos llegando a nuestra FUENTE.
Formato: que todo el mundo de, se entregue, en vez de esperar a recibir; que haya un compromiso de estar; concretar ese dar y ese compromiso con los cargos.
Conversando nos damos cuenta de que cuando decimos que nos duele el corazón, lo que nos está doliendo es el orgullo, el ego, la importancia personal.
Y que, una vez ubicados en el corazón, hemos de observar y afinar, para poder traspasar a los personajillos que lo rodean, y así poder llegar al verdadero Centro.
También nos parece fundamental en todo este proceso el amarse, el ir profundizando en ese sentimiento hacia sí mismo, ir conociéndolo, desarrollándolo, descubriéndolo...

- Mapa y formato: hay un faro: la luz interior. Y un juego: el tablero de la vida. Vemos diferentes casillas a donde el dado del amor nos puede enviar: casilla del agujero negro; casilla del miedo; casilla del soltar; casilla del castillo del acuerdo; casilla de los siete portales; casilla del corazón... El centro del tablero es la FUENTE.

Y otro mapa y formato:
- Para que el movimiento suceda hemos de soltar el creer en los límites y en la miseria. El "no hacer" lo tenemos como aliado para ver la Verdad, pues sólo soltando podemos "no hacer". Nos parece necesario un compromiso personal y grupal de contarnos lo que vemos en los demás de las herramientas que no se están usando, etc. Y seguir soltando lastres: miedo, pereza física... Pasar por la voluntad para realizar los movimientos que hagan falta para llegar a donde nos proponemos. Utilizar las herramientas que vamos descubriendo y conociendo para que empiecen a formar parte de nosotros. Ser más osados, traspasar nuestros límites, con confianza. Ahondar en la Realidad, no hablando de lo que se quiere hacer, sino de lo que se está haciendo. Nos parece importante usar el círculo de fuego para ir desarticulando aquellas creencias de nosotros mismos que estén estancándonos en círculos viciosos de actitudes y acciones.

VII


El capitán nos pone "deberes" para casa: establecer una ruta.
Y unas tareas básicas a realizar:
· Desde donde estamos: mirar a quién obedecemos. Distinguir al viajero de todos los personajillos que andan con nosotros. Dejar de darle importancia a lo que pienso, al carcelero, a las voces-personajillo que nos llevan y nos traen. Poner énfasis en liberarnos del secuestrador-carcelero. El observador es el que identifica al carcelero.
· El Monasterio: el lugar donde, separado del mundanal ruido, llegas al Silencio. Ubicarnos cada día en el Monasterio.

VIII

A partir de ahora nos sumergimos en una meditación de sonido y ritmo. Las horas pasadas juntos, profundizando, entregándonos, no son en balde: fluimos, buceando en la experiencia... el sonido, el ritmo, son creados... y aquí está, el disfrutar... como siempre que uno ahonda, el placer de SER lo acompaña...

IX

Después el capitán nos muestra el libro de Shou: vemos unos palos amarillos, rojos y azules. Y en unos papeles que son como pergaminos hay algo escrito. ¿De qué se trata?: cierra los ojos. Elige cuatro palos, que vas colocando según el orden en que los coges. Ahora buscamos esa combinación en los pergaminos. Ahí está lo que el libro de Shou te cuenta a ti, en este momento.
Uno a uno preguntamos, y escuchamos la respuesta.

Para el grupo: Lo Innumerable.
Imagen: Con la arcilla blanda podemos hacer cualquier forma.
Respuesta: Buen momento. Nada puede oponérsenos. Cualquier posibilidad está en nuestras manos. Tan solo hay que decidir la forma y moldear las circunstancias para que lo que queramos conseguir, resulte.

X

Como resultado de este encuentro tenemos una serie de cargos en activo:

· Exploradora: Susana
· Artillera: Nam
· Dama blanca: Juan Andrés
· Adelantada: Sabrina
· Vigía: Ángel
· Timonel: Inma
· Contramaestre: Yisetta
· Cronista: Iria
· El tonto del barco: Jonás
· Físico: Ton
· Cartógrafo: Ton, Silem
· Capitán: Silem

Yo soy recién llegada al barco, y algunos cargos todavía no sé cómo se usan, o en qué consisten. Poco a poco iré descubriéndolo. La exploradora hizo un estupendo trabajo trayéndonos a este lugar. La artillera no está en funciones pues está ocupadísima en su propia reestructuración. La dama blanca aún tengo que ver en qué consiste. ¿Adelantada? Ni idea. El vigía, timonel y contramaestre supongo que los veré en funciones en los próximos encuentros, en los que navegaremos hacia donde nos hemos propuesto. La cronista aquí está, haciendo todo lo que puede según entiende (se admiten ideas, colaboraciones, etc). Al tonto del barco lo conocí bien este verano pasado, y me parece estupendo su punto de vista, desde ahí, desde su simpleza voluntaria (y no voluntaria). El físico: he de decir que no soy muy buena para traducir con claridad lo que el nuevo "idioma" quiere decir, con los nombres que da a las cosas. Cuando hablamos de estados, si son de los que yo ya he vivido, puedo reconocerlos en el nombre que se les pone, pero concretamente, esta selección de cargos están aún con bastante niebla en mi interior. No siento problema alguno, sé que se irá aclarando según vea su funcionamiento en la acción. Lo del físico me lo han explicado varias veces, y todavía no me ha quedado claro. Con el cartógrafo he estado compartiendo horas de elaboración, y he visto su trabajo terminado, así que no hay duda. Y el capitán es el cargo definitivamente más evidente ¿no os parece?

XI

Hay personas que, en este momento, van a ocuparse de la cena. La reunión se ha disuelto. Pero Juan Andrés hizo una petición desde su llegada, y aquí está la ocasión para ella. Un nombre. Se busca un nombre, el nombre de su viajero, su nombre de navegante. La búsqueda es ardua. La propuesta es que él mismo llegue hasta ahí, sienta, vea, su nombre.
No es fácil. La coraza es gruesa, y rígida, y no le permite bucear, soltando. Aparecen diferentes acciones para quebrar la coraza, en las personas ocupadas de ayudarle a abrirse. La intensidad sube hasta resultarme dolorosa. Siempre me pregunté, ante estos intentos de romper el caparazón, si es válido, aún cuando suceda el quiebre. Muchas veces no se puede. Y las pocas que pasa, la persona en cuestión hace todo lo posible por restaurar lo dañado...
En este caso fue el capitán el que terminó dándole su nombre: Tes.

XII

La cena es animada, todos apiñados en la cocina. La alegría por lo vivido se palpa en el aire. Hay mucho por hacer, pero no pesa, no es una obligación, es una aventura: la inmersión en la Vida misma, la exploración de los espacios de consciencia, la activación del descubrimiento interno, el llegar al CENTRO de sí mismo, donde habita el que ES.

Vaya, no, no es una obligación, ni tiene pinta de ser aburrido...

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Encuentro febrero 2005

Esta es la manera de constatar cómo funciona LA CREACIÓN, ese proceso del que nadie nos habló mientras aprendíamos de qué se trataba vivir. Todos nosotros estamos aquí porque lo que se nos mostró no ha sido suficiente para resolver nuestras cuestiones vitales, para dar respuesta a nuestro anhelo más profundo. A algunos es el dolor el que les ha movido a buscar la salida. A otros ha sido la clara percepción de que lo aprendido era definitivamente insuficiente.

El Explorador se llama nuestro barco, ese lugar en el que nos reunimos para, juntos, navegar.

En el encuentro pasado estuvimos doce personas. Hablamos del lugar donde nos hallábamos, cada uno. El capitán propuso que tomáramos rumbo hacia el Palacio Inviolable, ubicado en alguna parte de Kamael, el reino del Corazón. Desde donde estábamos habríamos de sortear los arrecifes de las pasiones para, una vez pasados, poder adentrarnos en las tierras en las que se encontraba la Fortaleza a la que nos dirigíamos. Hicimos una profunda revisión de los lugares desde donde cada uno partía, y nos pusimos en movimiento hacia los arrecifes.

Han pasado tres meses desde ese encuentro. Las personas que nos hemos reunido esta vez no éramos las mismas. Repetíamos mas o menos la mitad de las de la vez anterior. Y han venido otras que hacía dos o más encuentros que no estaban.

Y, sin embargo, el movimiento ha partido exactamente del lugar que nos propusimos anteriormente. No hizo falta preparar a los nuevos, no hizo falta acoplar nada. Todo estaba en su sitio y ya la primera noche, la del viernes, íbamos rumbo al Palacio Inviolable.

Hemos tenido una clara muestra de cómo funciona el Intento sostenido entre varios: crea un molde que tiene su propia activación. Una vez en activo su movimiento lleva a quien se suba en él. Está bien aclarar que el que se sube ha de querer ir a donde va el molde, sino, no hay nada que hacer, ni con molde ni sin él.

Esto es lo que nos ha pasado este fin de semana: lo que hicimos la vez anterior nos ha llevado hacia donde nos propusimos. No había duda. Todos estábamos de acuerdo. Sólo hemos tenido que ir. Y lo hemos vivido; y disfrutado.

Estoy infinitamente agradecida por las interminables posibilidades que se abren a cada paso, por la riqueza que prodiga la Vida instante a instante, por la profunda Sabiduría que sostiene todo este existir...

I

Allá, en la cima de una colina, rodeado de altos árboles, había un palacio...
los brillos de la luna se reflejaban en él...
estaba en la inmensidad de las tierras del Norte...
no era de los lugares más complicados de llegar...

II

La Ventuca, viernes, 25 de febrero del año 2005.

Comenzamos Viaje:
El Capitán nos reúne, y nos cuenta:
Una de las cosas que hemos venido a encontrar es Paz, Serenidad. Queremos aprovechar el regalo de esa Paz para dirigirnos hacia el Palacio Inviolable. Vamos a intentar encontrarnos con ese eje, dar con él, reconocer dónde está.
Vamos a ver qué es lo que nos separa de ese eje, cual es el impedimento, qué nos saca de él. Cada uno tiene alguno que es el favorito para sacarnos.
Hemos venido a meditar (como siempre, siempre estamos meditando), a hacer Silencio, a encontrarnos con el Silencio Interno. No es necesaria la quietud externa.
¿Cuál es nuestra intención? Démosle nombre: llegar al hogar; vivir lo que nos toca desde el mejor lugar que tenemos.
Atención, lo que vamos a trabajar es la atención. Si en el proceso de lo que te saca estás atento a permanecer en tu eje, dejas de ser arrastrado por lo que te saca.

LO QUE BUSCO ESTÁ EN MÍ.

· Cada vez que vengo aquí estoy disfrutando, viviendo intensamente, pero en mi vida diaria no lo hago.
· Cuando te encuentres perdido: RECUERDA. Para mí ésta es una palabra de poder. Como ese momento ya lo has vivido solo necesitas recordarlo (ese momento de Centro, de ubicación en la mejor parte de uno mismo). Coge de la experiencia del pasado y tráelo al presente.

Acordaos: una de las invocaciones: vamos a lo Esencial.

Cada uno va a nombrar lo que le impide estar en su eje, estar ubicado en él. Nos colocamos en meditación, y desde el silencio nombramos lo que sentimos como traba.
El grupo está activo. No hay dudas. Cada uno se entrega a lo que hemos venido a hacer: navegar. Desde el estado meditativo van emergiendo los impedimentos que, como olas de sonido, aparecen en el espacio entre nosotros.

El Silencio nos ayuda a atravesar los arrecifes, con la herramienta del no hacer.

Sumergidos en la Vida, aparece lo siguiente: ritmo, percusión jugando... relajados; algunos marchan a dormir... otros nos quedamos, saboreando el estar...

III


Sábado, 26 de febrero.

El Palacio Inviolable se encuentra en el corazón, en nuestro núcleo, en la vía del amor, entendido éste como cuando te abres a él y emerge de ti, sintiendo la Unidad de todo.
Para llegar al Palacio Inviolable se sortean o pasan los arrecifes, lo que te lo tapa.
¿Cuáles son los escollos más habituales?

Uno a uno vamos reflexionando sobre esas actitudes, reacciones y esquemas mentales que nos alejan de nuestro Centro.

· Mi impedimento es el trabajo: no tengo tiempo para ocuparme del barco.

¿No se trataría de un guiño, mientras estamos haciendo lo que estamos haciendo? Sea trabajar, o lo que sea...
El za-zen te ayuda a recordar que no tienes nada más que hacer que estar presente, ser consciente segundo a segundo de LO QUE ERES, DE QUE ERES.
Las cosas pueden suceder por sí mismas, sin que nos esforcemos, sin que hagamos nada, quitémonos el automático de que tenemos que ser nosotros los que con nuestro trabajo y esfuerzo lleguemos hasta donde nos hemos propuesto. Podemos simplemente aceptar y dejar ser el proceso que aparece en nosotros, aceptar lo que se nos abre, lo que se nos cae, lo que se nos muestra...
Estemos atentos, cada segundo... redirijamos nuestra atención cada vez que nos demos cuenta de que nos hemos perdido en el automático, en el inconsciente.
En el momento en que te percibes que estás ahí, sin necesitar nada, ubicada en el presente, en paz, observa qué mecanismos has movido, reconoce el territorio, mira cómo has llegado hasta ese lugar, y qué elementos usas mientras estás ahí...
Cuando algo te saque de ahí, observa qué es lo que te saca, cómo, cuál es el movimiento.

El deseo: cuando se consigue despertar el deseo sin objeto, se origina un fuego creador; es el impulso que te lleva hacia donde quieres llegar; si lo colocas en un objeto, al alcanzar lo que deseabas, te encuentras en el mismo sitio que cuando empezaste.
Mira qué hay más allá del deseo. Por ejemplo, si deseas una casita en un acantilado ¿qué hay detrás?: igual lo que estás anhelando es silencio, o soledad, o paz...

Aprovechemos la atención grupal. Cuando alguien está reflexionando sobre algún punto propio, los demás le ofrecemos nuestra atención; con esta energía, el que está hablando puede profundizar en su investigación. Esta es una función grupal.

· Ha tenido una experiencia estupenda en la meditación: llegó a sí misma: es fantástico, todo color (es pintora); nada, no hace falta nada ahí. Llora, se siente vulnerable cuando habla de "lo bueno"; cuando se pone a juzgar está en su salsa, se siente segura.
Llora, el río se vierte, ya sin contención... la emoción nace a raudales ante la Vida encontrada dentro... llora, ¡hacía tanto tiempo que no estaba en casa!...

Es solo por eso que te sientes vulnerable, porque no estás habituada a ello.

· Habla de cuando su madre murió. Llora mientras va contando su experiencia. Sucedió el 25 de diciembre, hace dos meses. Lo bueno fue que no se agarraron a que ella se quedara. Y que estuvieron acompañándola durante su partida. Ahora se trata de aceptar el Vacío de la mejor manera posible. Cuando ve que ha pasado esta experiencia de manera favorable se da cuenta de que está más centrado. Y elige mirar siempre el aspecto positivo-creativo de cada una de las situaciones que le pone la vida; mira lo que le trae, ve qué tiene que aprender de ello, o soltar, o trasformar, y lo hace.

IV

Pasamos a la sala grande: vamos a estar atentos al no hacer. Seguimos meditando: hay danza, movimiento. Con la música vamos a jugar a llenarnos de nosotros mismos. Decimos que lo tenemos todo en el interior. En esta danza- meditación permitámonos coger lo que necesitemos en cada momento, cogerlo de nuestro interior. A la vez, saquemos variados personajes, conocidos y desconocidos; y observémonos qué ocurre con cada uno de ellos, con cada estado por el que pasamos.
Vamos a observar dónde nos tenemos que colocar, para llenarnos de nosotros mismos.
Cada vez que nos topemos con un límite, esa es la puerta de ese momento...

Después de esta meditación en movimiento, con la música aún sonando, seguimos meditando, ahora en quietud.

La noche...
llegando...
la luz se va....
ante el fuego, cálido, nos reunimos...

Continuamos con la reflexión personal de lo que nos impide estar centrados...

· Ha llegado a Kamael. Su vida ha cambiado como de la noche al día. Está en el camino de ser ella misma. Investiga quién es, que después de tanto tiempo haciendo lo que se suponía que debía hacer, y de hacer lo que los demás esperaban de ella, se olvidó, no sabe quién es ella misma, así que está en el proceso de descubrirse. Se siente muy bien.

· Siento que se trata de dejar que sea, abandonar las ideas de qué es el personaje, las ideas de qué es el SER y ponerme a disposición.

· He encontrado un vacío en mi cuerpo, alrededor de la cintura. Cuando se llena, me sostiene. Cuando se vacía, "caigo".

V

Hemos escuchado el relato sobre el Palacio Inviolable. A través de él, el recuerdo se activa: todos conocemos ese lugar en el que habitamos desde el principio de los tiempos...
solo recordar...
solo recordar...
abandonar todo aquello que enturbia esa percepción...
ahí está... (AQUÍ... )
ahí estamos... (AQUÍ... )

Nos sumergimos en una meditación de sonido. Las gargantas soltándose. La vibración atravesándonos... dejándonos ir... aparece el ritmo, también...
Expresándonos con la voz...

Andamos adentrándonos por las tierras de Kamael; los corazones han ido abriéndose; el bienestar nos acompaña: ese placer de Ser; los límites se disuelven... ¿no rondamos muy cerquita del Palacio Inviolable?

VI

En la conversación informal, relajada, cuando ya bastantes se fueron a dormir, una pregunta:
· ¿Qué es soltar?
Y una respuesta:
¿Qué sientes?... ¿Quién es la que siente?... ¿Ahora está la que siente?... ¿Y ahora?... ¿Y ahora?...
· Sí, siempre está. La que siente siempre está. Lo que siente viene y va.
Suéltalo, es decir, deja que se vaya, que venga... tú quedas aquí, estable, lo demás déjalo ir... eso es soltar.
¿Y si decidimos que lo único que tenemos que hacer es percibir? Ser nuestro observador. Lo decidimos, y, si es real esa decisión, nos ubica ahí.
Todo lo que se refiere al Palacio Inviolable se refiere al aquí-ahora, al presente.

VII

Domingo, 27 de febrero.

En silencio meditamos. Ayer todo el mundo disfrutó mucho de la navegación, del lugar al que llegamos. El Viento del Espíritu sopla, traspasando las almas, que es como decir una burrada, pues SOMOS el Espíritu mismo. Quiero decir, entonces, que el darse cuenta nos traspasó a todos, derivándose ese Placer tan familiar, consecuencia de la Percepción de la FUENTE.

Hay claves para acceder y permanecer en el Palacio Inviolable: una de ellas es soltar, y quedarme aquí plantada, en este instante, que es el único que tengo, y abierta, abierta, abierta, vacía, que quepa todo.
En cuanto aparezca cualquier excusa para salir (pensamiento, emoción, deseo...) de aquí, de permanecer en ti, suéltalo, déjalo ir.
En este instante, en el que no tenemos nada que hacer, quedémonos aquí, lleguemos al fondo de nosotros mismos...
eres aquello donde se posa todo...
eso no tiene fondo...
eso es el fondo...

VIII

Comenzamos una serie de kriyas. Esta vez no hay mucho trabajo muscular, nos centramos en el estar aquí, y para ello realizamos ejercicios destinados a alcanzar la quietud-silencio.

Vamos a investigar los arrecifes. El Palacio Inviolable está a un paso, y está AQUÍ. A la vez, para acceder a él, vemos recorridos a realizar, que investigan todos los detalles a tener en cuenta para llegar a darnos cuenta de este CENTRO que está siempre AQUÍ (para pasar de la inconsciencia a la consciencia).

Otra clave del Palacio Inviolable: abandonar el Saber, para estar en el Ser.

Sumarse a otros que están haciendo el viaje desde ese lugar profundo que no sigue a las inercias, facilita tu tránsito.
Nos favorece esa unión, unión en el intento (no se trata de que "vayamos todos de la manita").
No depende del círculo el que ocurra, el círculo sólo facilita. No nos enganchemos al círculo, el viaje siempre es en soledad.

Si cuando un arrecife te "engancha" una y otra vez, te pones a investigar ese proceso, ese hecho de investigarlo crea una brecha básica que no permite que te vuelvas a "enganchar" a él cuando aparece.

¿Sería un arrecife el de la desesperanza?
Otro, vemos, es el de la duda.

· Propongo un trabajo con flores de Bach (asume el cargo de florera del barco, de yerbera): en esta etapa que cada uno vea su arrecife preferido, y ella puede darle la flor que le corresponda para su trabajo de liberación de ese obstáculo.

El Palacio Inviolable está en Kamael, el territorio del corazón...
pero se encuentra más allá del corazón...

Una forma de liberarse del deseo es el desapego: vivir y entregarse a "lo que hay", y no echarlo en falta cuando no está.

IX

Vamos ocupándonos de cada uno de los arrecifes. Hemos comenzado con los que tenemos agrupados en la información que nos pasó el capitán vía internet. Tengo la impresión de que Silem va demasiado deprisa, que no se para lo suficiente en cada uno de ellos. Es como si estuviera haciendo un repaso rápido a algo que ya se sabe y sólo se quiere recordar. Para mí es importante este tema, pues parándonos en nuestra vivencia personal del asunto, mirando los ejemplos prácticos que nos pasan en el día a día, podemos realmente entender qué es un arrecife y, sobre todo, (que es lo que nos importa), cuál es su mecánica, por qué son obstáculos para nuestro caminar, cómo sucede eso, y, además, mirar cómo se puede desarticular ese funcionamiento para poder ir más allá.
Este relentizar, e ir profundizando, empieza a suceder de manera espontánea según comenzamos a hablar sobre lo que vivimos y sentimos de ello. Poco a poco vamos sumergiéndonos en cada arrecife.

Nos dividimos en grupos según elegimos nuestro escollo más poderoso actualmente. Aparecen sólo los arrecifes de la duda, de los miedos, de los deseos, de los reflejos, y el de tirana. En este momento son los que tienen mayor contundencia en nosotros, aunque cada uno ve otro u otros que son igualmente activos en su interior. Conversamos sobre nuestra vivencia con estos obstáculos, y a menudo sucede que nos sentimos identificados con la experiencia del otro. Nos hace bien el compartir nuestras dificultades en la vida diaria, el exponernos hablando de lo que nos traba, el observar juntos cuál es el proceso, cuál la mecánica, y cómo podemos salir de ahí.

La impresión que me queda es de que, independientemente de los procesos particulares, hay un algo común para poder salir de todos y cada uno de los arrecifes: el pararse, el observarse, el darse cuenta, el mirar hacia dentro y ver qué es lo que está pasando, de qué se trata ahí adentro...

Aparece otra puerta de acceso al Palacio Inviolable: la aceptación.

Y otras reflexiones: el amor es una corriente que brotando de ti, va hacia algo, persona, objeto, etc, uniéndote a ello.

No nos desengaña nuestro cuerpo, la consciencia, la paz, etc; nos desengaña lo que hacemos con todo esto.

X

Ha llegado el momento de las advertencias: cada uno va consultando la suya personal.
Para el grupo: "apaga la sed de los cinco sentidos".

Nos vamos de aquí bien alimentados. Todo esto de revisar, mirar, iluminar rincones y zonas oscuras, navegar por estos espacios internos... ¡cómo nutre!

Ahora nos dirigimos hacia el reto de mantener este estar Presente en cada momento de la vida que nos va llegando, día a día, hora a hora, segundo a segundo...


Buen Viaje.

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Breve crónica del encuentro en Tanquián (24-28 de junio 2005):

Nueve tripulantes nos dimos cita en el Oeste. Tocaba dejar atrás los Arrecifes, y nos sumerjimos en los sótanos para desvelar y dejar caer los impedimentos que nos alejan del Palacio Inviolable. Hemos aprendido que los dolores que nos acompañan, los sentimientos desagradables son avisos para ayudar a colocarnos en el mejor Lugar de nosotros, aquel desde donde no transformamos el dolor en sufrimiento. Así que lo desagradable también puede ser una puerta.

Y esa puerta fue la que cruzamos, esta vez lo personal tomó protagonismo, y cada una expresó dónde estaba y qué quería. La atención del círculo se volcó en cada intervención, y no se movió hasta cerrar lo que se iba abriendo. Así pudimos usar lo desagradable como oportunidad, recordando que los navegantes no exijimos que nos den lo que queremos y sólo con la forma que nos gusta, sino que vamos a la esencia, tomando de cada situación lo valioso.

Buceamos con entrega, nos acompañamos en el paso de cada arrecife -el embolado de cada una era el de todas- y pudimos incluso atravesar el Arrecife Infranqueable, ese que requería de la unión del grupo para superarse. Tanto fue así que tocó mantenernos unidos como los patitos que nos acompañaban esos días en Tanquián, juntos para comer, dormir, juntos en la emocionate fiesta del sábado por la noche -cuando decidimos acostarnos también fue todos a la vez-, en la que predominó la voz, que fluyó como la marea de sentimientos que estaban brotando...

... y juntos el domingo, ya mucho después de la medianoche, cuando nos sumergimos en las acogedoras aguas de Isla Cálida, que tomó la forma de unas piscinas de aguas termales al aire libre, a la orilla del Miño. Allí nos abandonamos, ligeros, vacíos, sintiendo que habíamos dado con la fuente. Sencillamente, sólo con dejarnos sumergir en la acogedora y confiable calidez de esas aguas, ya libres de aquellos temores que nos impedían ser.

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En ruta al Palacio Inviolable. Relato del encuentro. (otras crónicas)

En El Explorador estamos de enhorabuena.

Nos han guiado al Palacio Inviolable.

Cuando dejamos Isla Cálida (donde flotamos felices tras dejar atrás los Arrecifes), un fuerte viento del Oeste nos alejó de Isla Sencilla cambiando el rumbo.

Así nos vimos desembarcando lejos de lo previsto; no podíamos regresar, así que continuamos el viaje por tierra.

Ahora debíamos atravesar las llanuras de Rum hacia el norte, hasta llegar a GOR, para después cruzar la Sierra del mismo nombre, entrando en Kamael desde el NO. Después quedaba dar con el emplazamiento del Palacio Inviolable.

Para facilitar el camino nos detuvimos en El Molino, en la frontera Oeste de Kamael; allí se sumaron al barco algunos viajeros venidos de la Escuela de Navegantes, donde finalizaban con la Libertad el paso por la Ruta de los Siete Portales. Entre otras muchas cosas -que forman parte de otra crónica- tocó vaciarse, dejar salir la sombra abandonando la pelea. Y parar.

Con refuerzos y un nuevo impulso viajamos al SE. Eramos 11, en el camino ya 12. El viaje fue largo pero se antojó sencillo, parecíamos ir protegidos. Incluso hubo un encuentro con las tropas de RUM, descubrieron a la cabecera del grupo pero dejaron pasar a todos como si se hubieran hecho invisibles...

Mientras, desde el enclave Sur de los Navegantes (En Basti, la ciudad de Bast) se preparaba el lugar para recibir a los expedicionarios. Allí aún no sabían de la misión de El Explorador. La mano de la Vida, -demasiado evidente para llamarla invisible- hizo que se frustraran los planes de los guías (Indígena Alfa e Indígena Omega) y a última hora hubieron de cambiar el lugar de Encuentro: definitivamente sería El Refugio de Los Prados del Rey, unos inmensos jardines a 2.000 ms. de altitud, escondidos, protegidos y a la vez atalaya abierta a las direcciones.

Estaba ya bien entrada la noche cuando llegamos a Basti. Allí nos recibieron los Guías Indígenas. Y nos condujeron al Castillo del Acuerdo, en las faldas de la montaña, unas cuevas donde la noche y el día son un silencioso continuo...

Estábamos en Kamael. Los recién llegados se sintieron en casa, pues así fueron recibidos, a corazón abierto. Y según fueron apareciendo más tripulantes del Sur -el día siguiente fue de preparativos y presentaciones- las puertas siguieron abriéndose. Los expedicionarios encontraron el corazón del Sur...

La Comunión siguió con cada nuevo encuentro. Eramos un círculo, y todo se multiplicó. La conciencia se ensanchó, al no tener que defender, lo presente se revelaba sin tapujos, cada faceta, desde la luz a la sombra, con una intensidad que lo hacía parecer inabarcable, mas todo lo era, pues lo que surgía se alquimizaba desde la confianza, brotada del amor siempre presente.

Como nada quisimos evitar, los estados iban y venían, agradables, amargos, borracheras extáticas o malos rollos asfixiantes... todo valía, agradecíamos que se nos desvelaran las costuras, encontrarnos con nuestra grandeza y pequeñez, lucidez e ignorancia a un pasito de distancia, siempre desde el Observador como eje de sobriedad.

El viaje nos estaba enseñando a aceptar, ¿cómo no confiar en la Vida cuando nos lo iba poniendo todo tan fácil? Nos llevaba por los mejores lugares, nos llevó Al Refugio, en los Prados del Rey -los jardines del Palacio Inviolable-, haciéndonos cumplir nuestra intención... a pesar de nosotros, que teníamos pensado otro lugar.

Por eso es tan importante ser conscientes, descubrir y asumir nuestros propósitos de corazón, pues a esos va a responder la vida facilitando el camino. Y así nos ahorraremos esfuerzos, peleas, sufrimiento y amarga queja de lo injusto de la existencia...

Conmovidos, sobrecogidos al comprobar cómo éramos llevados, y que lo que se nos pedía era sumar nuestro movimiento al de la Vida, en este caso expresada en esta expedición al Palacio del Rey. Dejarse llevar y sumar nuestros gestos. El más importante, soltar. Para caer hasta el fondo de sí, al refugio quieto donde mora la paz, sólo hay que soltarse de lo que no se sostiene por sí solo. Si me empeño en interpretar, explicar, juzgar, si necesito que las cosas sean de determinada manera para sacarles provecho, si pongo mi empeño en defender una idea, un estado, una imagen personal, un miedo que me limita, si uso mi capacidad de argumentar para estimular mi sufrimiento...

¿Y si hago la prueba de soltarme de todo y descansar? Eso tocó estos días; ninguna responsabilidad mas que la de cuidarse a sí mismo teníamos. Al hacerlo, de paso el círculo, el conjunto de todas las células, gozó de estupenda salud. No había excusa para corretear afanosos con la idea de tener responsabilidades que resolver o la necesidad compulsiva de buscar entretenimientos para llenar el presente (más colmado no podía estar). En cada día se realizaban las tareas básicas de intendencia como parte del estar. El ser humano tiene cuerpo para ser usado, no es el trabajo físico o intelectual lo que estorba, son nuestras actitudes.

Y llegó el descanso, el descanso de dejar de actuar como autómatas. Y la oportunidad se aprovechó con creces. Al simplemente dedicarnos a Ser, cada instante se convirtió en una inmensa oportunidad.

La puerta de la simplicidad nos abrió a la inmensidad. Todo se amplificó; el reino mental, la consciencia, el corazón y todos sus anillos de sentimientos, el cuerpo, la energía... el Ver. No se daba abasto.

Cada tripulante pasó por su propio viaje; aunque existe el viaje común, el del Explorador. El que aquí, siempre hasta donde permite la vacuidad del cronista, se cuenta. Esperamos ir completando este relato con el de algunos viajeros más.

La subida a los Prados del Rey se prometía ardua, de calor sofocante y muchos kilómetros y resultó acogedora, sencilla, el calor disminuyó ese día, encontramos en el mejor momento una alberca de agua pura, helada, junto a la que nos permitimos detenernos cuatro horas, y la última ascensión, la más empinada, coincidió con pequeñas nubes que nos iban velando el sol en los momentos más oportunos.

Al llegar a los Prados encontramos un lugar que parecía sacado de nuestros mapas; todo allí ocupaba el lugar que podríamos haber imaginado cuando trazamos la ruta. Estaba el Guardián que protegía la entrada en la comarca, y la Campa de Sencilla, la Gran Fuente y la Fuente del Este; la Montaña de Kristal (que despertamos en el paso por el Norte de las 4 Direcciones) ocupaba su lugar a lo lejos, al NorOeste. En el centro teníamos El Refugio. Al Oeste el Gran Círculo, donde vive el Abuelo, que nos acogió bajo sus inmensas ramas, protegido al Norte con la Loma de los Liberados y desde donde se divisaba al Oeste la Sierra de Gor, que días atrás cruzamos.

Nada más llegar, fuimos conscientes de que la ruta que se trazó, tiempo atrás, en el primer encuentro de La Ventuca, había culminado. ¡Habíamos llegado a los Jardines del Palacio!

Atravesamos los Arrecifes, descansamos en Isla Cálida, nuestro rumbo varió y hubimos de atravesar Gor; encontramos un camino para llegar a Kamael desde el NO y allí estábamos. De repente descubrimos también que la Ruta de las 4D que se realizó en Basti, que sirvió para consolidar un Enclave allí, estaba haciendo también una función sin que nos apercibiéramos: encontrar en su Sierra Sagrada el emplazamiento del Palacio Inviolable.

Un guiño más, entre tantos; en el encuentro donde se proyectó la ruta meses atrás se propuso traducirla en tablero de juego. Hemos habitado ese tablero a tamaño natural; ya dibujaremos el mapa del lugar que fue nuestro tablero de juego Real. Espero lo sigamos disfrutando.

(continuará...)